Urgencia, sí.
De su atención, de su pensamiento en mí,
Que sé es cada día más.
Urgencia de su voz, de sus manos,
De su escrito, de sus palabras, de su prosa, de
su poesía… De verla en físico,
De estar en su regazo,
De sentirme protegido, anhelado y querido,
Por sus
brazos,
Por su infinito e incomparable amor.
Urgencia de sus ojos,
Sus miradas de paz…
Cada hora sin tu presencia, hace saber que no
hay vacíos de ti Porque las palabras, las promesas,
Los sueños, cada pensamiento lo llenan,
Eso es confianza, seguridad, en que ni el
tiempo
Ni ninguna circunstancia momentánea truncara la
promesa El propósito, la visión, el anhelo…
Tranquiliza saber que las posibilidades en
breve me llevaran a ti.
Tranquiliza saber que una vez más veré su
rostro como veré el sol.
Este más puro e infinito amor se guarda
Como se guarda sobre todas las cosas el
corazón.
Por eso, mi urgencia, es satisfactoria,
Consciente e inequívoca de los horizontes de la
razón,
Esos que
Zemelman recorrió como quien busca el amor, Esos que Boa Ventura traza como una
ecología del alma, Esos que Dussel ve con filosofía…
Desde lo más profundo de mí ser,
Hay un latido constante,
Eterno,
Por su
presencia lírica.
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