Te fuiste así no más, dejando la magia de 39
días insospechados,
Volviste a vagar como vuelve el ave a su nido,
A una vida errante, sin complejos, sin
ataduras, sin sentidos,
Errante
entre amigas, entre lugares efímeros,
Errante no sé si para sortear el dolor, la duda
o el miedo, Errante no sé si para quemar el tiempo.
Entre tantas valoraciones que he hecho de tu
proceder, Entre tantas dudas, entre tantos juicios,
Entre lo que debió ser el deber...
Hay un punto de equilibrio,
Un axioma tácito absoluto,
Un valor de dos dimensiones: la tuya y la mía,
Entre el olvido y el añoro, un pensamiento
oportuno,
Una
esperanza y una certeza del día....
Errante, ya no esperas ocaso sino alba,
Por eso vagas hasta que amanezca y el sol
traiga una mañana,
De esas
en que nos cambia la vida.
Para que el recuerdo del fracaso deje de
atormentarte,
Para que las dudas, la penumbra y el miedo deje
la osadía...
Errante, no olvides que aun así, el amor sigue
siendo la esperanza...
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