Hoy cuando nos hemos dado cuenta que en verdad solo hubo destellos,
Y no luces firmes como el sol o las estrellas,
En los que han quedado como resultado dos esteros,
De sabana, de campo y de ciudad de soles amados,
Es menester desearte sobre todas las cosas que te vaya bien,
Sobre todas las cosas, que jamás te deje la providencia,
Fueron diez años en intentares y avatares,
De sonrisas
y conversaciones amenas, De tertulias, de cuentos, de historias,
De muchos café en los días, y de muchos insomnios compartidos,
Hoy que se acerca más el
día de la despedida sin pesares,
Hoy que cada vez más nos sentimos en vidas ajenas,
Que hemos comprendido que en realidad no fue amor sino euforia,
Nos unirán siempre los hijos,
Quedaran sobre los costales y las horas,
De esfuerzos, de valentía, de resiliencia y sobre todo de permanencia,
Quedaran sobre todas las cosas,
El valor de lo que hubo, el valor de lo bueno aprendido,
No todo fue insolencia e indolencia,
Creo que eso solo fue parte de lo distinto que somos,
Creo que fuimos los mejores amigos que han podido convivir,
Y soportarse largo tiempo, no sé si por necesidad o empatía,
O por error y egoísmo, o por orgullo y existencialismo,
Lo importante es que no todo fue malo,
Lo importante es que sabremos que estaremos bien,
Lo importante ahora es,
Que en soledad física no sientas tristeza sino respiro,
Lozanía y la holgura
de estar para ti misma,
Espero
que mí partida pronto sea silenciosa,
Sin dolor alguno, sin apego a lo
toxico y visceral,
Espero que la ida sea como quien va a un viaje y se despide con alegría,
Y que en la ausencia no haya tristeza,
Que solo haya respiro y lozanía,
Que solo haya un nuevo comienzo,
Como este poema que solo intenta abrir un nuevo ciclo,
En el que los triunfos futuros sean compartidos también contigo,
Como los más grandes amigos,
Que
ya no tienen nada que reprocharse…
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